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Leibstandarte SS

Historical Background

Leibstandarte SS

“Le vi durante los Juegos Olímpicos, en la Puerta de Bradenburgo desde lo alto un árbol en el que yo estaba encaramado. Había un cordón doble de hombres de las SS, unos mirando hacia la multitud y otros en el sentido opuesto. Formaban una barrera tan sólida que entre la multitud se oían comentarios del tipo “seguramente necesita protección” y la gente estaba enloquecida. Algunos mojaban sus pantalones víctimas de la gran excitación y las mujeres más mayores sollozaban como si hubiese llegado el Salvador…y para m i vergüenza debo reconocer que yo participaba de la histeria general. Iba en ese gran Mercedes que están subastando en los Estados Unidos; a prueba de balas y con gorilas de las SS a bordo (…)”

Así recordaba un Viejo profesor alemán haber visto a Hitler muchas décadas después. Sorprendentemente, el coche utilizado por el Fuehrer aparece mencionado en muchas crónicas similares. El gran público no estaba realmente familiarizado con los grandes y lujosos coches utilizados casi exclusivamente por los muy ricos o famosas estrellas del cine. Menos aún en la empobrecida República de Weimar de la Alemania pre-Nacional Socialista. Hitler, a diferencia de la mayor parte de los políticos de los años 20 y 30 no se molestaba en ocultar su predilección por este tipo de automóviles. Muy al contrario consideraba que los coches, junto con el cine y la radio habían sido instrumentos fundamentales para hacer posible la victoria de los Nazis.

Como muchos otros europeos nacidos a últimos del siglo XIX, Hitler estaba fascinado por los avances tecnológicos del nuevo siglo y no tardaría en desarrollar una gran afición a los automóviles que le llevaría incluso a jugar un papel significativo el la creación de uno de los primeros utilitarios de la historia: el the Volkswagen “escarabajo”. Sin embargo su opción personal siempre fue Mercedes-Benz (verdadero sinónimo de calidad y elegancia) que eventualmente se convertiría en el principal suministrador del régimen antes de la guerra y de la Wehrmacht durante la misma.

Hitler eras consciente de la importancia del automóvil en su arrollador éxito. En algún momento de 1934, cuando llevaba alrededor de un año siendo canciller le comentó a su arquitecto y asiduo acompañante Albert Speer, después de que su Mercedes había sido asediado por una multitud que le lanzaba centenares de flores: “hasta ahora sólo un alemán ha sido saludado de esta manera: Lutero. Cuando éste recorría el país la gente acudía de todas partes para homenajearle como hacen ahora conmigo”.

Por consiguiente esos coches de desfile negros, grandes, resplandecientes de cromados y blindados simbolizaban de alguna manera el poderío del III Reich que supuestamente duraría mil años. Hitler se colocaba firmes y con el brazo derecho extendido saludando a sus tropas que desfilaban con el llamativo paso de la oca durante las masivas manifestaciones de los años 30 en Nuremberg; al entrar en las capitales extranjeras que invadían sus triunfantes ejércitos o al escoltar a personalidades afines como Mussolini a lo largo de los amplios bulevares festoneados de tropas de impecable marcialidad. Sobre el guardabarros delantero ondeaba el banderín personal del dictador o Führerestandarte, significando que Hitler era la persona de máximo rango a bordo del coche. Sin embargo, cuando se transportaba algún dignatario extranjero su banderín aparecía en ese mismo lado mientras que el de Hitler se desplazaba al guardabarros izquierdo.

Prácticamente todo lo que Hitler hacía relacionado con sus coches estaba programado de antemano, incluyendo la forma en que abandonaba las salas al finalizar un discurso. Su jefe de prensa extranjera Ernst Hanfstaengl recordaba como “cuando había acabado, la banda entonaba el himno nacional. Hitler saludaba a izquierda y derecha mientras se dirigía hacia la salida y la música seguía sonando. Generalmente ya se encontraba en su coche cuando ésta cesaba. Esta súbita retirada tenía ciertas ventajas, pues además de facilitar la salida hasta el coche contenía la histeria colectiva del público, le liberaba de entrevistas o encuentros no deseados y dejaba intacta la sensación de apoteosis alcanzada en el clímax del discurso”.

El secretismo obsesivo de Hitler para todo lo concerniente a los calendarios de su viajes e itinerarios está bien documentado por muchos personajes de su círculo íntimo. Otto Dietrich por ejemplo menciona que “por razones de seguridad Hitler nunca anunciaba de antemano su partida hacia Berchtesgaden, ni siquiera en tiempos de paz. Siempre se organizaba un auténtico frenesí que venía a durar unas dos horas antes de salir.” Ni siquiera se informaba a los chóferes y todos sus viajes en automóvil se mantenían estrictamente en secreto, como si efectivamente no se fiase de ellos. Según su piloto personal Hans Baur, todas estas precauciones revelaban su temor a un intento de asesinato.

El automóvil presentado por Black Hawk es un 1938 Grosser Mercedes-Benz 770k que pesaba unas cinco toneladas y llevaba armas cortas y munición a disposición de los ocupantes para responder a eventuales atentados. La figura de Hitler le describe hacia 1940 en la época de su triunfal entrada en Berlín después de la caída de Francia. En ese momento éste había substituido su habitual uniforme político de color pardo por otro de color gris-verde en el que el brazalete con la esvástica se había trocado por el águila del emblema nacional.

El chofer es el Obersturmbannfuherer (comandante) Erich Kempka, ultimo de los chóferes del Führer que había substituido a su predecesor, el finado Julius Schreck. Justo detrás de Kempka en el asiento posterior izquierdo se sitúa el también Obersturmbannfuhrer Hans Georg Schulze, official de las SS ordenanza de Hitler desde octubre de 1939 hasta agosto de 1941, momento en el que cayó muerto en acción en Rusia. A su lado y mirando a su derecha está el Haupturmfuhrer (capitán) Heinz Linge: el devoto valet del dictador que estaba en contacto diario con él. Después de que Hitler se suicidase el 30 de abril de1945, Linge ayudó a envolver el cuerpo en una manta trasportándolo al jardín de la cancillería para su incineración.

Fotografías Fuhrer's Parade Car
Fuhrer's Parade Car
Fuhrer's Parade Car
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Fuhrer's Parade Car
Fuhrer's Parade Car

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